'La rebelión de las formas' o cómo traducir sin que aumente la incertidumbre
Bakartxo Arrizabalaga

Se acusa a menudo a los traductores de forzar el estilo de la lengua de llegada. El riesgo de que el sistema de la lengua de origen se imponga al de la lengua de llegada es aún mayor en el caso de las traducciones del castellano o del francés al euskera, ya que las hacen traductores bilingües que viven en un entorno diglósico, favorable a las dos lenguas más fuertes, en un momento en que el euskera no cuenta con una estructura estilística clara y fuertemente arraigada en la comunidad de hablantes. Por miedo a la imprecisión, a menudo caemos en la tentación de refugiarnos en la seguridad de la lengua de origen, sin despegarnos lo suficiente de ella, por lo que el texto traducido acaba pareciéndose a un vino aguado, sin gusto ni fuerza. La traducción al euskera de la obra Rebelión de las formas refleja una actitud atrevida, basada en una estilística muy elaborada. Se trata de una una propuesta rica en recursos estilísticos, interesante para quien quiera avanzar en la difícil tarea de respetar el texto original sin por ello faltar al respeto al sistema estilístico de la lengua de llegada.